El postimpresionismo no es
un movimiento como tal, sino que representa a cinco artistas totalmente
diferentes que coinciden en tiempo y espacio, pero que son individuales y
singulares. “Postimpresionismo” es un termino histórico-artístico que se
aplica a los estilos pictóricos a finales del siglo XIX y principios del XX,
posteriores al impresionismo. Este los acuñó el crítico británico Roger Fry con
motivo de una exposición de pintura francesa moderna organizada en Londres bajo
el título de Manet y los postimpresionistas. En esta exposición, Cezanne,
Gauguin y Van Gogh eran las figuras más destacadas.
Estos no son artistas que tengan
unos valores comunes, no se pueden atribuir unas características comunes a
todos. Sin embargo, tienen un objetivo: avanzar en la creación artística y
buscar nuevas formas de expresión, pero cada uno de manera individual. Son 20
años en los que intentan superar el impresionismo en el que buscan nuevas
formas de expresión. Cada uno de ellos aporta unos aspectos que nos ayudan a
entender este movimiento: Cézanne concibe la obra a base de formas geométricas.
Van Gogh es el artista de la emoción, la expresividad y la representación del
sentimiento humano. Gauguin es identificado con lo exótico, lo primitivo.
También utiliza el color como base pata definir la emocionalidad. Aporta la
introducción de unas culturas muy ajenas a la tradicional occidental.
Toulouse-Lautrec es el artista de la vida bohemia, de los cabarets, de la
noche, con temáticas modernas y contemporáneas dentro del arte.
Los postimpresionistas continuaron utilizando colores vivos, una aplicación compacta de la pintura, pinceladas distinguibles y temas de la vida real, pero intentaron llevar más emoción y expresión a su pintura. Sus exponentes reaccionaron contra el deseo de reflejar fielmente la naturaleza y presentaron una visión más subjetiva del mundo.


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