El futurismo fue una vanguardia que buscaba reflejar el movimiento, el dinamismo, la velocidad, la fuerza interna de las cosas, la exaltación de la guerra, las máquinas, lo nacional y lo sensual y todo lo que fuese moderno. Este movimiento rompía con lo tradicional, el pasado y el academicismo.
Para lograr el efecto de
movimiento se basaron en diferentes técnicas: vibrantes composiciones de color,
el divisionismo (heredado del neoimpresionismo), la abstracción y
desmaterialización de los objetos (tomada del cubismo) y finalmente la
multiplicación de las posiciones de un mismo elemento (objeto o persona),
realización de las líneas de fuerza, intensificación de la acción a través de
la repetición y la yuxtaposición de frente y dorso de la figura
(Simultaneismo).
Los futuristas apelaron a muchos
medios expresivos para crear un arte de acción (pintura, arquitectura,
urbanismo, diseño gráfico, publicidad, moda, cine, música, poesía).
Los artistas plásticos pintarán
la cultura urbana, máquinas, deportes, guerra, vehículos en movimiento, etc.
Por ejemplo las obras de Gino Severini: el Jeroglífico dinámico de Bal Tabarin
(1912) y el Tren suburbano (1915). En literatura, el Futurismo, no respetará reglas
y buscará denotar energía y libertad. También su contenido apuntará al valor,
la audacia y la revolución. El llamado teatro será llamado sintético y
consistirá en obras cortas de no más de diez minutos donde las acciones ocurren
a una velocidad vertiginosa y donde no hay presencias humanas completas sino
partes del cuerpo (por ejemplo sólo los pies de los actores, cuyas figuras se
adivinan por metonimia). En la fotografía el movimiento se captará con la
permanencia del diafragma abierto generando imágenes movidas como las de los
hermanos Bragaglia.


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