El expresionismo fue un
movimiento artístico que surgió a principios del siglo XX, al igual que el
fauvismo, pero que tuvo más duración, de 1905 a 1920. Este movimiento surgió en
Alemania. Expresividad en el arte significa todo aquello que pueda ser
transmitido con una intensidad emocional. Esta intensidad emocional la
expresaban mediante el uso de color. Más que un estilo con características
propias comunes fue un movimiento heterogéneo, una actitud y una forma de
entender el arte que aglutinó a diversos artistas de tendencias muy diversas y
diferente formación y nivel intelectual. Surgió como reacción al impresionismo,
los expresionistas defendían un arte más personal e intuitivo, donde predomina
la visión interior del artista.
Es un movimiento con mucha
viveza, donde entran muchos artistas y se desarrolla en muchos lugares. Desde
los primeros años contó con un grupo de artistas jóvenes que tienen una serie
de características en común, en Berlín se incorporan nuevas figuras que van a
impulsar el movimiento.
En este movimiento todos los
sentimientos y las experiencias personales son dignas de tener en cuenta y
formar parte del desarrollo artístico. En cuanto al estilo, rechazan la
belleza, la armonía y el idealismo. Lo bello no es importante, utilizan la
caricatura, aquello que nos identifica y nos hace diferentes para darle esa
personalidad que le caracteriza. La caricatura para ellos, como es una especie
de deformación, la van a utilizar con mucha frecuencia y esa deformación
expresiva a veces va a generar una sensación de feísmo o brutalidad en la imagen.
Van a pintar dos tipos de temas:
expresionismo en la naturaleza y el expresionismo en lo urbano. La naturaleza
es el paraíso perdido, el lugar donde el ser humano encuentra su mayor
conexión, se evade de la vida urbana, donde sale lo mejor de cada persona,
donde se rechaza toda esa urbanización. El color es el elemento fundamental de
este movimiento. Estudiaban el cuerpo mediante técnicas como el desnudo de
cuarto de hora. En cambio, el expresionismo urbano es un espacio decadente y
falso. El ser humano ha perdido toda la capacidad de razonamiento, de empatía,
está viviendo en una masa donde esa individualidad y esos valores se han
perdido en favor de la banalidad, el esnobismo y la superficialidad. Piensan
que las ciudades están sufriendo estas enfermedades, pero no todo el ser humano
es banal y hay que saber distinguir. Lo que transmiten es una imagen frustrante
de la ciudad.


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